El campamento scout en Santiago de Compostela ha vivido otro día lleno de actividades emocionantes y de espíritu de equipo. El 11 de julio ha sido una jornada que ha resaltado la colaboración y la diversión entre todos los participantes.
Construcción del Mástil: Unión y Trabajo en Equipo
Durante la mañana, los castores y lobatos se unieron para una tarea fundamental: la construcción del mástil del campamento. Esta estructura permitirá izar y arriar las banderas, un símbolo importante para el espíritu scout. La colaboración entre los más pequeños y los lobatos ha sido ejemplar, mostrando cómo el trabajo en equipo y la cooperación pueden lograr grandes cosas. Bajo la supervisión de los monitores, se cortaron, lijaron y ensamblaron las piezas, y finalmente, el mástil se alzó majestuosamente en el centro del campamento, listo para cumplir su función.
Cancionero: Una tarde de música y alegría
La tarde estuvo marcada por un evento muy esperado: el cancionero. Todos los grupos de edad se reunieron para compartir canciones y disfrutar de un momento de diversión y unión. Las risas y la música llenaron el aire, mientras cada grupo presentaba sus canciones favoritas, algunas tradicionales y otras creadas por ellos mismos. Este momento de alegría y convivencia fue una oportunidad perfecta para fortalecer los lazos entre todos los scouts y castores, creando recuerdos inolvidables.
Juego Nocturno: Aventura bajo las estrellas
Para cerrar el día, se organizó un emocionante juego nocturno. Bajo el cielo estrellado de Santiago de Compostela, los scouts participaron en una serie de desafíos y pruebas que pusieron a prueba su ingenio y habilidades. El juego, lleno de misterio y emoción, mantuvo a todos en vilo hasta el final, ofreciendo una experiencia única que cerró la jornada con broche de oro.
Los lobatos celebraron el Consejo de Roca para analizar la evolución del Campo-Scout.
En resumen, este 11 de julio fue un día que reflejó los valores y el espíritu del campamento scout: cooperación, diversión y aventura. Desde la construcción del mástil hasta el cancionero y el juego nocturno, cada actividad contribuyó a fortalecer el sentido de comunidad y la camaradería entre los participantes. Una jornada que, sin duda, quedará grabada en la memoria de todos los presentes.
Y recordad la consigna del día que ahora termina: El buen nombre es mejor que muchas riquezas.
¡Felices sueños!






















