El sábado día 7 de marzo, los scouts, escultas y rovers del Grupo Scout Sant Yago disfrutaron de una intensa jornada de actividades en El Portanchito, en plena Sierra de la Mosca, a un paso de Cáceres, un entorno natural privilegiado que se convirtió durante todo el día en escenario de aprendizaje, convivencia y aventura.
La actividad estuvo centrada en las técnicas scouts al ciento por ciento, con especial protagonismo de una de las más esperadas por los participantes: la cocina trampera. Esta técnica tradicional del escultismo consiste en cocinar utilizando recursos naturales del entorno, brasas y utensilios improvisados, lo que convierte la preparación de la comida en todo un desafío lleno de creatividad, cooperación y buen humor.
Durante la jornada, las patrullas tuvieron que organizarse para preparar sus propios platos, encender fuego con seguridad y utilizar distintos métodos de cocinado al aire libre. El resultado fue espectacular: desde recetas sencillas hasta auténticas obras maestras culinarias surgidas entre piedras, brasas y papel de aluminio.
Pero la jornada no fue solo ‘gastronomía scout’. Hubo también juegos, retos por equipos, momentos de convivencia y contacto directo con la naturaleza, reforzando los valores propios del escultismo: trabajo en equipo, autonomía, responsabilidad y espíritu de aventura.
El día pasó volando entre risas, humo de las hogueras y el orgullo de haber superado nuevos desafíos. Para muchos, fue una oportunidad perfecta para aprender haciendo, como siempre propone el método scout.
Una jornada redonda en la que, una vez más, los adolescentes y jóvenes de Sant Yago demostraron que la mejor escuela está muchas veces al aire libre.














