La ciudad de Cáceres acogió ayer una de las citas más emotivas y multitudinarias del escultismo extremeño: el VI Festival de la Luz, organizado por el Grupo Scout Sant Yago y promovido por la Federación de Scouts Católicos de Extremadura. Más de 500 niños, jóvenes y educadores scouts vivieron una jornada intensa, profundamente simbólica y difícil de olvidar, en la que la fe, la educación y la música se dieron la mano.
Todo comenzó bien temprano con la recepción de los distintos grupos scouts procedentes de Plasencia, Mérida, Badajoz y Puebla de la Calzada. Varios scouts del Grupo Sant Yago aguardaban a los autobuses para acompañar a cada grupo hasta la Plaza Mayor de Cáceres, primer gran escenario del día. Allí, en un clima de expectación y respeto, se procedió al izado de banderas, vivido en un silencio absoluto, más los respectivos gritos tradicionales scouts.
En ese mismo espacio se realizó el sorteo del orden de actuación de los grupos participantes en el Festival vespertino, un momento clave que todos aguardaban con nervios e ilusión tras meses de preparación.
Bajo un cielo cubierto, pero sin lluvia, dio comienzo la procesión jubilar, uno de los momentos más solemnes y simbólicos de la jornada. Por primera vez, y de manera muy significativa, la comitiva estuvo encabezada por la cruz guía —la misma que presidió la “catedral” del Jamscout 2017 en Covaleda (Soria)— acompañada por los banderines de todas las ramas, patrullas y unidades. Al ritmo del himno “Vamos hacia adelante”, la procesión avanzó hasta la plaza de Santa María, llenando de pañuelos scouts el corazón histórico de la ciudad.
Allí, en los umbrales de la Puerta Santa, salió a recibir a los scouts el obispo de Coria-Cáceres, don Jesús Pulido. Tras el rito de bienvenida y la aspersión con agua bendita, los scouts entraron a la concatedral para la celebración de la Eucaristía, presidida por el señor obispo y concelebrada por diversos consiliarios scouts. Los cantos, preparados para la ocasión e interpretados por el coro regional, dotaron a la celebración de una especial solemnidad y belleza.
Finalizada la misa, cada rama participó en las actividades diseñadas específicamente para su edad: juegos y recorridos de pistas por la ciudad, un desafío Ironman para los escultas, y un taller de creatividad y musicoterapia impartido por el cantautor Migueli, que ofreció un espacio de calma, expresión y reflexión a través de la música.
La comida tuvo lugar en el parque de Israel, donde cientos de scouts compartieron conversación y risas, reforzando ese espíritu de hermandad que caracteriza al escultismo y que fue una constante durante toda la jornada, en la que brilló el sol durante varias horas.
Por la tarde llegó el momento más esperado. En el Palacio de Congresos de Cáceres, completamente lleno, se celebró el Festival de la Luz propiamente dicho. En esta sexta edición, el festival dio un salto cualitativo al presentarse como un musical completo, con una narrativa inspirada en Cuento de Navidad, compuesto íntegramente en letra y música por el Grupo Scout Sant Yago.
La historia, protagonizada por el personaje de Scrooge y los fantasmas del pasado, presente y futuro, sirvió de hilo conductor para ir dando paso a las actuaciones de los distintos grupos scouts, que interpretaron sus villancicos originales en un ambiente de emoción, humor y participación constante del público. Cada canción aportó su propio mensaje de paz, servicio, esperanza y compromiso, construyendo un relato coral en el que la luz iba creciendo.
En los momentos finales del festival se sucedieron los reconocimientos a los scouters que han obtenido sus niveles básico, avanzado y ADF. También salieron a recoger su insignia los participantes en los Cursos de Guias de Patrulla 2025. El concierto de Migueli puso un broche divertido a la jornada 100% scout, recordando que la luz también se transmite en lo pequeño y en lo cotidiano.
La presidenta de la Federación, Julia Bonilla, anunció el lugar de celebración del VII Festival de la Luz 2026, que tendrá lugar en Casatejada (Cáceres) y se procedió a la entrega de premios finales, entre aplausos y gestos de agradecimiento. El acto concluyó con la canción de despedida scout, cantada al unísono por todos los asistentes, y los gritos de sección que cerraron una jornada histórica.
El VI Festival de la Luz no es solo un evento. Fue una experiencia educativa, espiritual y comunitaria que pretende dejar huella en los más de 500 scouts que participaron. Cáceres fue, durante un día, escenario y testigo de una juventud comprometida, alegre y cada vez más consciente del calor del escultismo. Una luz que, como recordó el festival, no se apaga al final del día, sino que cada scout se lleva consigo para seguir iluminando su camino y el de los demás. Muchas gracias a nuestros padres, que nos ayudaron desde los distintos y a veces sacrificados puestos de servicio.









































































































































