Termina el décimo cuarto día del Campo-Scout, una gran experiencia. La jornada dominical de hoy ha sido completa, con enormes dosis de trabajo en equipo y muchas sorpresas.
En una mañana nublada y con leves momentos de lluvia, el Grupo Scout Sant Yago se congregó para asistir a la misa dominical en la iglesia de Santa María de Figueiras, aledaña al campamento y una joya del arte románico. La eucaristía, presidida por don Miguel Varela, consiliario de los scouts católicos de Galicia, se convirtió en una ocasión especial de encuentro y oración para todos los presentes.
La iglesia de Santa María de Figueiras, una verdadera joya románica, de planta rectangular y nave única, data de la segunda mitad del siglo XII, con reformas del s. XIX. Su fachada, neoclásica, es de gran sencillez. En un entorno apacible, los lobatos y castores han usado su exterior para la oración diaria. Su ambiente sereno y sencillo permiten un encuentro con Dios en el silencio. De hecho, esa ha sido la consigna del día: Dios es amigo del silencio, una frase de santa Teresa de Calcuta. el escenario perfecto para este evento. Los scouts del Grupo se unieron a la comunidad parroquial, como es normal dentro de nuestro compromiso con los valores y la vida comunitaria.
Don Miguel Varela, conocido por su dedicación al escultismo y carisma, ofreció una homilía inspiradora que resonó tanto en los corazones jóvenes de los scouts como en el de los fieles parroquianos. Sus palabras sobre la importancia de la solidaridad, el trabajo en equipo y la fe, fueron recibidas con atención y respeto por todos los presentes. Don MIguel sacó a las tres nuevas lobatas: Libélula, Mariposa y Luciérnaga a hablar del compromiso de nuestra vida.
La participación del Grupo Scout Sant Yago no se limitó solo a estar presentes con los cantos. Algunos miembros del grupo tuvieron el honor de colaborar en diversas partes de la liturgia, ya sea leyendo las lecturas, realizando las preces o ayudando en la organización. Carlos Ongallo ofreció a la comunidad una pañoleta a la Virgen y agradeció calurosamente a la parroquia su acogida y su preocupación. El presidente de la Asociación vecinal, José Puente, entonó tres vivas a los scouts que fueron calurosamente seguidos por los presentes.
Podéis ir en paz, podéis
Podéis ir en paz, podéis
Sin rencores, sin tristezas
Sin temores ni tristezas.
Podéis ir en paz, podéis
Podéis ir en paz, podéis
Como amigos, como hermanos
Y contigo, Señor, de la mano.

Al finalizar la misa, los scouts y los miembros de la parroquia compartieron un momento de convivencia en el atrio de la iglesia. Fue una oportunidad para intercambiar experiencias, conocerse mejor y reforzar el sentido de comunidad que caracteriza a ambos grupos. El Grupo Scout Sant Yago se despidió de Santa María de Figueiras con la promesa de volver y seguir participando activamente en la vida parroquial.
El cancionero, tras el rico arroz a la cubana preparado por Fefi, fue increíble, ya que cuatro lobatas (Ardilla, Abubilla, Nutria y Mariposa) presentaron la preciosa coreografía de la canción de campamento, creada por ellas, y con un bello simbolismo de la experiencia vivida.
El desmontaje permitió limpiar el campamento y dejarlo a punto. Ya decía Baden-Powell que, al abandonar un lugar, un scout solo debía dejar dos cosas: NADA y las GRACIAS. La preparación de la velada y la cena, a la que nos acompañó don Miguel, dieron paso a la velada final de Campamento, con divertidísimas actuaciones, imitaciones y recuerdos de momentos de las rutas vividas.
Así, el domingo se cerró con un sentimiento de gratitud y esperanza, tanto para los scouts como para la comunidad de Santa María de Figueiras, quienes juntos, continúan caminando en la senda de la fe y el servicio.
Y comenzó a llover torrencialmente.


















