Hoy ha comenzado oficialmente el Campo-Scout 2024 en Santiago de Compostela. Han sido nueve horas de viaje muy entretenidas bajo un denominador común: las ganas de que todo salga bien en esta nueva aventura estival del Grupo. La emoción y la expectativa eran palpables en todos los acampados desde el primer momento en que nos subimos al autobús de Autocares Royo. A las 8:00 de la mañana, con puntualidad scout, el rugido del motor marcó el inicio de nuestra aventura.
La Partida
El autobús partió a las 8:00 am desde el punto de encuentro en el Edificio Valhondo, en la avenida de San Blas. Los padres, y madres nos despidieron con una enorme sonrisa. Mientras tanto, un grupo de scouters y voluntarios cargó el camión del material en la plazuela de Santiago. Todos hicimos un enorme esfuerzo ese día para que todo saliese a la perfeccción.
Durante el Viaje
El trayecto fue largo, y estuvo lleno de momentos memorables. Cantamos canciones, jugamos a las adivinanzas y compartimos historias. El paisaje fuera de las ventanas cambiaba lentamente de urbano a rural, con montañas y valles que parecían sacados de un libro de cuentos.
El autobús hizo dos paradas en sendas áreas de descanso: La Maya (Salamanca) y Ponferrada (León). En ambas paradas, pudimos realizar juegos y animaciones, conocer a los niños nuevos que nos acompañan y, por supuesto, usar el baño. En Ponferrada ya intuíamos la cercanía con Galicia con un sol apacible y unas nubecillas dándonos la bienvenida. El viaje tuvo de todo: un bingo scout, acertijos, juegos, cancionero… y algún apunte cultural al paso por Zamora y al atravesar el río Duero, que recordamos con los versos de Gerardo Diego:
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.
Finalmente, después de unas horas, llegamos al campamento. La entrada estaba flanqueada por altos montes y un clima suave y agradable. Tras el acto comunitario, en el que Carlos Ongallo dio la bienvenida a todos oficialmente y anunció el lema del día que coincide con el del Campamento (Ultreya), cada sección se acomodó en su respectiva zona, y procedió con entusiasmo al montaje de tiendas.
Encuentro sorpresa en Santiago
Tras el montaje de tiendas, los acampados subieron a un autobús sin saber adónde se dirigía. El suspense tardó poco en resolverse, dado que les esperaba una visita sorpresa a la plaza de Obradoiro y un primer paseo por el casco antiguo de la bella ciudad de Santiago de Compostela, donde, desde 1999, el Grupo no había vuelto.
Cae la noche
El día terminó con los acampados dirigiéndose a sus tiendas, cansados pero felices. Las luces se apagaron y el campamento quedó en silencio, bajo un manto de estrellas. Fue el primer día de muchos por venir, lleno de risas, aventuras y nuevas amistades.






















