Julia Bonilla García se ha convertido hoy día 18 de mayo de 2025, tras la octava asamblea de Scouts Catolicos, Extremadura, en la cuarta presidenta de la Federación.
La candidatura encabezada por Julia ha sido apoyada por la abrumadora mayoría de los presentes sin ningún voto en contra y nace con el propósito de impulsar el escultismo católico en Extremadura durante los próximos años .
Julia sucede a Roberto Gonzalez, que ha presidido la Federación durante el último bienio.
¿Quién es la nueva Presidenta?
Julia Bonilla (Cáceres, 2001), ingresó en el escultismo el 30 de junio de 2011. Realizo su promesa de lobato el 12 de febrero de 2012. Es Educadora Scout desde enero de 2023 y realizó su Promesa Scout el 3 de junio de 2023. Ha trabajado en las ramas de castores (2022-2023 y 2024-2025) y en lobatos (2023-2024). Animadora de la fe del Grupo Sant Yago, es nivel Básico Insignia de Madera (2022) y nivel Avanzado Insignia de Madera (en Curso). Maestra de Educación Primaria con mención en inglés y Pedagogía Terapéutica.
Deseamos a Julia el mayor de los éxitos, sabiendo que el escultismo católico extremeño está en buenas manos y encomendándola a San Juan Pablo II, San José de Calasanz y San Josemaría.
Transcribimos aquí el discurso íntegro de Julia a los presentes en la Asamblea tras su toma de posesión:
Queridos hermanos scouts:
Hoy no vengo a ocupar un cargo, sino a aceptar una misión. Y la acepto con humildad, con esperanza… y con fe. No es solo una tarea organizativa: es una llamada. Una llamada a servir, a unir, a cuidar esta gran familia que forman los Scouts Católicos de Extremadura.
Asumo esta responsabilidad con la mochila llena de gratitud. Gratitud por quienes han construido este camino antes que yo, por quienes me acompañan hoy, y por los jóvenes que vendrán después. Ellos son el horizonte que nos llama.
Recuerdo las palabras de san Juan Pablo II, que hoy celebraba su cumpleaños, cuando nos decía: “No tengáis miedo. Abrid las puertas a Cristo.” En este nuevo tiempo, quiero que abramos de abrir de par en par las puertas del escultismo católico extremeño al Evangelio, al compromiso, a la alegría y a la renovación, valores que solo Cristo puede ofrecer.
El mundo necesita testigos valientes. Educadores que no se conformen con entretener, sino que aspiren a transformar. Comunidades que no solo marchen juntas, sino que sepan adónde van. Y jóvenes… que no sean simplemente el futuro, sino el presente vivo y activo de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad.
El nuevo papa León XIV, el pasado jueves 15 de mayo, les decía a un grupo numeroso de hermanos de la Salle:
“Los jóvenes de nuestro tiempo, como los de todas las épocas, son volcanes de vida, de energía, de sentimientos, de ideas. Lo vemos en las cosas maravillosas que saben hacer en tantos campos. Pero también necesitan ayuda para hacer crecer en armonía tanta riqueza y para superar lo que, aunque de manera diferente al pasado, todavía puede impedir su sano desarrollo”.
Por eso, nosotros, como scouts católicos, no podemos educar a medias. Nos toca formar el carácter, templar el alma, despertar el espíritu de servicio, de justicia y de fe. Hacer crecer a nuestros jóvenes sanos y fuertes para ser útiles en la edad adulta, como dejó dicho nuestro Fundador en su último mensaje, dejando fuera los caprichos, las comodidades, los vicios y las malas influencias.
Por eso hoy, más que prometer una gestión eficaz -que también- quiero comprometerme ante vosotros a tres cosas:
- A escuchar con respeto.
- A construir con todos.
- Y a servir sin descanso.
Nuestro movimiento nace fuera de la Iglesia, en la intemperie de la Inglaterra de comienzos del siglo XX, entre tiendas de campaña, brújulas y canciones. Poco a poco, el escultismo católico le va dando una forma trascendente, heroica, buscando las raíces de lo que hacemos en lo profundo del corazón humano. Baden-Powell, además, manifestó varias veces que solo la Iglesia católica había sabido entender y estructurar el escultismo tal y como él quería.
No somos un grupo de senderismo, ni una asociación al uso; no somos una ONG, no somos una entidad fría y burocrática: somos un camino de crecimiento, de comunidad y de fe mediante el método scout.
Y este camino no lo voy a recorrer sola. Lo haremos en equipo, en este caso con mi nueva patrulla: el equipo regional, como manda el espíritu scout. Con la ayuda de Dios, con el apoyo de la Iglesia, con el entusiasmo de los jóvenes, y con la sabiduría de los que nos han precedido.
Así que, como dice una canción de mi querido Grupo Scout, a quien agradezco todo lo que soy: “Un camino de alegría, Dios regala a quien se fía.”
Gracias por vuestra confianza. ¡Cuento con vosotros!
Y que el Señor nos bendiga en esta nueva etapa.
Siempre Listos para Servir



























