El 23 de abril, como cada año desde 1998, los scouts del Grupo Sant Yago de Cáceres dieron una cálida y simbólica bienvenida a la Virgen de la Montaña en su tradicional bajada a la ciudad. La plazuela de Santiago, vestida de emoción y recogimiento, con el recuerdo al Santo Padre fallecido el día anterior, fue nuevamente el escenario donde los más jóvenes renovaron su compromiso con los valores del escultismo y la fe popular cacereña.
Este entrañable acto, que se ha convertido ya en una tradición querida por muchos, tuvo como protagonista a una lobata del Grupo, quien leyó ante la imagen de la Virgen la ya emblemática Oración Scout a la Virgen de la Montaña. Esta oración, escrita por la scouter Victoria Herrera, recoge el espíritu solidario y comprometido del movimiento scout, elevando peticiones por todos los niños del mundo —especialmente por aquellos que sufren—, por las familias cacereñas y por los propios scouts, para que sepan vivir con generosidad y entrega, como Jesús.
ORACIÓN SCOUT A LA VIRGEN DE LA MONTAÑA
Acudimos a ti, Madre nuestra, los niños
y jóvenes cacereños para manifestarte nuestro cariño.
Te pedimos por todos los niños y niñas del mundo,
en especial por aquellos que sufren malos tratos, que viven la guerra, o que son obligados a trabajar.
Te pedimos también por todas las
familias cacereñas: enséñalas a vivir en
paz y armonía y a educar en valores.
Finalmente, te pedimos por nosotros.
Ayúdanos a ser personas de provecho
para la sociedad y a pensar cada vez
más en los demás, como hizo Tu hijo Jesús
¡Viva la Virgen de la Montaña!
El momento de la oración fue seguido de una ofrenda floral particularmente especial: un ramo que no solo contenía flores, sino también pequeños papeles escritos con las peticiones personales de los niños y jóvenes del Grupo. Fue una castora, la pequeña Esther Cordero, quien tuvo el honor de subir este ramo hasta los pies de la Virgen, un gesto que simboliza la pureza, la esperanza y la ilusión de las nuevas generaciones.
El acto, breve pero intenso, volvió a emocionar tanto a los presentes como a quienes año tras año han visto consolidarse esta hermosa costumbre. Entre cantos, trajes típicos y miradas llenas de respeto, los scouts Sant Yago volvieron a decir: ¡Viva la Virgen de la Montaña!, reafirmando así su lugar en el corazón espiritual de Cáceres y su compromiso con un mundo más justo, fraterno y solidario.













