El fin de semana del 11 y 12 de octubre de 2024 quedará grabado en la memoria de la Sección Scout del Grupo Sant Yago como una verdadera aventura. No solo por el reto que supone salir a la naturaleza, sino por el espíritu de superación y camaradería que los jóvenes scouts demostraron en la Sierra de la Mosca. Contra todo pronóstico, en mitad de la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que asoló España, los valientes Scouts se enfrentaron a la borrasca y a sus vientos y lluvias.
El sábado por la mañana, bajo un cielo gris, los scouts comenzaron su marcha de aproximación hacia el lugar de acampada. Aunque el clima no era su aliado, el grupo se mantuvo unido, avanzando paso a paso por los senderos mojados y resbaladizos de la sierra. Llegar al campamento fue solo el inicio del verdadero reto: montar las tiendas en condiciones extremas. El viento azotaba sin piedad y la lluvia no cesaba, pero, con paciencia y trabajo en equipo, los scouts consiguieron levantar sus tiendas. A pesar de la dureza del montaje, las tiendas resistieron, demostrando tanto la fortaleza de los refugios como la de sus constructores.
Uno de los mayores logros del fin de semana fue la construcción de un refugio improvisado para cocinar. Resguardados del viento, los scouts lograron preparar comida caliente y recuperar fuerzas. A pesar de la tormenta, los Scouters destacaron la capacidad de los chicos para encender un fuego bajo condiciones tan difíciles, una hazaña que se celebró con entusiasmo. Fue un momento que fortaleció el ánimo del grupo, demostrando que no había obstáculo que no pudieran superar con trabajo en equipo y perseverancia.
El tiempo adverso no impidió que los Scouts disfrutaran de su actividad. Cuando las lluvias dieron tregua, aprovecharon para realizar diversos juegos cortos, fomentando la convivencia y el buen humor. Cada actividad, aunque breve por las inclemencias, fue un recordatorio de que la aventura no consiste solo en disfrutar de los buenos momentos, sino en aprender a adaptarse y sobrellevar los difíciles.
Finalmente, y pese a la adversidad del clima, los scouters se mostraron satisfechos con el desarrollo del campamento. No solo se cumplió el objetivo de convivir, sino que también fue una oportunidad única para que los jóvenes comenzaran a trabajar en patrulla, fortaleciendo los lazos entre ellos. En palabras de los propios scouters, «fue una prueba de fuego», pero el grupo la superó con creces.
El espíritu scout brilló intensamente en medio de la tormenta, y la Sierra de la Mosca se convirtió en testigo de una aventura que nuestros Scouts no olvidarán fácilmente.






















