Este fin de semana, los más jóvenes del Grupo, los castores (6 y 8 años), vivieron su tercera aventura al aire libre del año en la Sierra de la Mosca, cerca de Cáceres. A pesar de las inclemencias del tiempo, la colonia no se dejó amedrentar por la lluvia y aprovechó al máximo la experiencia.
Desde febrero, con su primera acampada en Guadalupe, y luego en marzo en Pinofranqueado, los pequeños aventureros han estado explorando y aprendiendo en diferentes entornos naturales. Esta última salida no fue la excepción. Con la tienda de campaña firmemente asegurada y los impermeables listos, los Castores se sumergieron en una serie de actividades que desafiaron sus habilidades y fomentaron el trabajo en equipo.

Entre el murmullo de la lluvia y el verdor de la Sierra, los niños se dedicaron a aprender y practicar diversas técnicas scouts. Los nudos y amarres fueron parte central del aprendizaje, esenciales para la vida en el campamento. Además, se organizaron varios juegos que, más allá de proporcionar diversión, reforzaron valores como la solidaridad, la cooperación y el respeto por la naturaleza.
El cierre de la acampada tuvo un toque especial, ya que los Castores regresaron a Cáceres para participar en las ceremonias de promesa del Grupo. Este momento significativo no solo marcó el fin de su excursión, sino que, con la promesa de Esther, Luis y Laura, ser reafirmó su compromiso con los principios del escultismo y su crecimiento personal dentro del grupo.
La experiencia en la Sierra de la Mosca ha sido, sin duda, otra página emocionante en el libro de aventuras de estos jóvenes scouts, dejándoles no solo recuerdos imborrables sino también lecciones que los acompañarán en sus futuras actividades y en la vida diaria. Los Castores han demostrado una vez más que, incluso bajo la lluvia, el espíritu scout siempre brilla con luz propia.









































