Los niños scouts llegaron emocionados a la pedanía cacereña de Rincón de Ballesteros, los días 17 al 19 de marzo, saludando a sus amigos y preparándose para una experiencia única de concienciación medioambiental. Después de la bienvenida, se formaron grupos y se asignaron tareas para la organización del campamento sostenible
La jornada comenzó con talleres sobre reciclaje, donde los niños aprendieron sobre la importancia de clasificar los residuos. Utilizaron materiales reciclados para crear coloridas manualidades, despertando su creatividad mientras internalizaban el mensaje medioambiental.

En la tarde, se llevaron a cabo caminatas en la naturaleza. Los scouts exploraron senderos rodeados de árboles y observaron aves y otros animales, guiados por expertos en conservación. La conexión con la naturaleza creció mientras los niños aprendían sobre la importancia de preservar los ecosistemas locales.
Expertos medioambientales compartieron conocimientos sobre conservación y cambio climático en charlas educativas. Los niños participaron activamente, haciendo preguntas y expresando su interés en la protección del medio ambiente.
En la tarde, se organizó una emocionante caza del tesoro ecológica, donde los pequeños exploradores resolvieron acertijos relacionados con la conservación. La competencia fomentó el trabajo en equipo y la aplicación práctica de los conceptos aprendidos.

La noche trajo consigo la observación del cielo estrellado. Los niños maravillados aprendieron sobre la importancia de preservar la oscuridad del cielo y la relación de las estrellas con la salud del planeta.
Antes de acostarse, se llevó a cabo una competencia de campamentos sostenibles. Cada grupo presentó su campamento, destacando sus esfuerzos para minimizar el uso de plásticos y generar la menor cantidad posible de residuos. Hubo aplausos y reconocimientos para todos los participantes.
La acampada concluyó con un ritual simbólico. Cada niño scout hizo un compromiso personal para cuidar y respetar el medio ambiente. Se plantó un árbol como símbolo de la conexión continua con la naturaleza y la promesa de protegerla.
Los castores y lobatos se fueron a casa llevando consigo no solo recuerdos, sino también el firme propósito de ser guardianes responsables de nuestro planeta.
Esta acampada no solo dejó una huella en la pedanía, sino también en el corazón de cada niño scout, sembrando la semilla de la conciencia medioambiental que crecerá a lo largo de sus vidas.























